miércoles, 26 de marzo de 2014

NO HAY NADA MAS BONITO QUE EL SILENCIO


Eh espera, para un momento, escucha y dime que oyes; me gustaría oír que eso que escuchas es la tranquilidad del silencio, el piar de unos cuantos pájaros rindiéndole homenaje con sus cánticos a la primavera o quizá el soplar del viento alborotando esas primeras y diminutas briznas de hierba, pero eso sería  una utopía…
Vivimos en un mundo ruidoso, no sé si por naturaleza o por dejadez de los que en el vivimos, en un mundo tan ruidoso que incluso en una habitación insonorizada en medio de la nada llegaríamos a escuchar ruido, aunque solo fuera el ruido del desorden de pensamientos que tenemos  cada uno en nuestras cabezas, pensamientos que incluso pueden llegar a ser más ruidosos  que el propio mundo. Porqué si pensamos que el mundo no tiene ni idea de que es eso del silencio quizá sea porque nosotros tampoco tenemos ni puta idea de qué coño es eso del ruido, o más bien sepamos perfectamente que es porque lo llevamos dentro de nuestras cabezas pero en vez de pararnos un momento y solucionar nuestros propios ruidos, que no son más que preguntas a las que nadie se ha molestado en dar respuestas e ideas que nunca han sido escuchadas, nos empeñamos en hacer del mundo algo ruidoso para taparlos.

Y si puede que el silencio, entendido como ausencia de cualquier sonido, no exista pero tampoco es necesario que el vecino de enfrente oiga nuestra música solo porque nosotros tenemos miedo de lo que hay dentro de nuestra propia cabeza y no, no nos engañemos, no se trata de que nos guste más la música alta, si te gusta da igual el volumen en el que esté, o que eso del silencio no vaya contigo, nada de eso , se trata de un miedo incondicional a enfrentarnos a nuestra propia realidad. 

Asique baja el volumen de esos auriculares que llevas todo el día pegados a la oreja y que tienen la misma función que si llevaras un radiocasete en el hombro, porque cualquiera que pase por tu lado es capaz sin ningún esfuerzo de oír lo que escuchas, y resuelve las inquietudes que se encuentran alborotadas por tu cabeza para poder disfrutar del silencio del mundo, o del sonido del mundo sin ruido que lo tape, porque no hay nada más bonito que el silencio, o el sonido natural del mundo en su paso por cada una de las estaciones.


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