Alguien me dijo
una vez que si algo pasaba o dejaba de pasar era porque el destino así lo
quería y no había que llevarle la contraria, lo cual a mí me dejo un poco
pensativa teniendo en cuenta que la persona de la que venían esas palabras no
es de esas personas que se rinden con facilidad, al menos a mi parecer.
He de decir que
aquello de darle vueltas a eso del “destino” no me sirvió de mucho porque aun
hoy día sigo sin tener muy claro el concepto ya que cada vez se me ocurre un
razonamiento diferente entorno a eso que todos llamamos destino pero que
sinceramente podíamos haber nombrado de cualquier otra manera. Unas veces me da
por pensar que quizá si haya una senda prestablecida que nos guste o no tenemos
que seguir, entiéndase senda como “destino”, inconscientemente y que aunque en
ocasiones nos pese en esta senda por muchos atajos o cruces que cojas para
intentar salir de ella todo será un intento vano ya que la senda como destino
que es, al fin al cabo, está escrita entre las nubes y las estrellas con tinta
invisible (y porque no decirlo, también imborrable). Por otro lado, en contraposición, también existe una visión un poquitín más
optimista sobre esto del destino,
supongo que quizá dependa del estado de ánimo,
y no es otra que la idea de que el destino no esta escrito, que nada ni nadie
marca nuestra dirección, que somos nosotros mismos con nuestras decisiones los
que nos marcamos nuestra propia senda, y claro está que tenemos que aceptar las
consecuencias de nuestras decisiones hasta el final porque al fin y al cabo son
nuestras y en el momento de tomarlas nos parecieron las más acertadas, de nada
nos sirve mirar hacia atrás porque lo hecho hecho esta y escrito queda, pero lo
que si podemos hacer es intentar que nuestra decisión sea mejor en el próximo
cruce; y así aprendiendo tanto de aciertos como de errores vamos marcando
nuestra propia senda, escribiendo nuestro destino.
Para ser
sinceros no tengo ni idea a cerca de lo que es o no el destino, si está o no está
escrito, pero quiero pensar que siempre se puede hacer algo para que la senda
de la vida o el destino, como se prefiera llamar, sea un poco mejor o por lo
menos que se pueda parecer, aunque sea ligeramente, a como nos gustaría que
fuera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario