Sentir como sinónimo de escribir
lunes, 7 de diciembre de 2015
Mañanas de día festivo
Te despiertas un lunes con cara de domingo, cuerpo de domingo y los ánimos por los suelos.
Tienes frío hasta en la cama, comes sin ganas, hablas sin ganas, ves el tiempo pasar sin ganas...
Te recorre una lágrima la mejilla al darte cuenta que lo único de lo que de verdad tienes ganas esta a kilómetros de distancia; y entonces es cuando te da por escribir. Me da por escribir(te).
Y escribo, y escribo y no paro... Porque quiero decirte que ni mil años serán suficientes para agradecerte todo lo que haces por mí y todo lo que significas. Que soy adicta a tí, al tus abrazos, al tacto de tus dedos recorriendo mi espalda. Que estoy enamorada de tu risa, que tengo el vicio inconfesable de perder la poca cordura que me queda acosandote a cosquillas y a besos por todos lados. Que lo único que quiero ver al despertarme son tus ojos, quiero alborotarte el pelo y besarte la punta de la nariz y quedarme mirándote con cara de boba (que es la cara que mejor se me da poner).
Pero sabes una cosa el mayor deseo que tengo ahora mismo es poder despertarme contigo el resto de mi vida.
Σε αγαπώ 💜
martes, 7 de abril de 2015
Estatuas
Salimos a la calle,
con la excusa de pasar el rato,
sin tan siquiera atrevernos a reconocernos,
a nosotros mismos,
la verdad de las cosas.
Que el "pasar el rato" es solo otra excusa,
barata,
que oculta que salimos,
para no sentirnos solos..
Otro mito,
es el del "hoy me propongo hacer bien las cosas",
como yo quiera,
sin pensar en nada
y sin que nada importe.
Y te acabas convirtiendo,
una vez más
en un mero admirador,
una estatua capaz de sujetar a cualquiera,
que necesite apoyo,
mostrando empatía; pero con la mirada perdida.
Porque, joder, las estatuas
son de piedra,
pero nosotros somos personas,
hechas de carne y hueso.
Y en realidad lo que estamos esperando,
tan quietos,
tan callados entre las sombras,
no es que aparezca alguien a quien sostener,
ayudar o sujetar.
Sino a que llegue alguien,
que se de cuenta de que,
bajo esa fachada de estatua;
hay una persona esperando.
Esperando a que otra le sujete,
de cualquier forma...
sábado, 7 de febrero de 2015
Quizá
Quizá, a estas alturas debería haber aprendido que la mejor manera de combatir el hielo no es intentar derretirlo, con un calor que ni de lejos sera suficiente,
Sino aprender a convivir con el y ser consciente de que en ocasiones, por mucho que lo intentes no hay forma posible de acabar con este frío.
Quizá, seria bueno empezar a admitir que el frío es la metáfora de una vida vacía, que vivo rodeada de una capa hielo impenetrable, que me gusta dibujar falsas sonrisas disfrazadas con no menos falsa calidez, solo para intentar aparentar que entre tanto hielo también se puede respirar.
Quizá, estaría bien poder poder encontrar las palabras correctas para decir sin adivinanzas ni medias verdades, que no son más que otra forma de engañarse a uno mismo, que necesitas ayuda con esa jodida placa de hielo que te oprime y que nunca acaba por desaparecer.
Quizá, debería ser más valiente, más sensata y más realista, y admitir de una vez que las cosas son como son y no como uno quiere, y que hay hielos, que aunque sean invisibles
Nunca
Van
A deshacerse ...
lunes, 10 de noviembre de 2014
La imagen
Suena una canción triste de fondo,
mientras se contempla al espejo,
hecha un ovillo,
sentada en el suelo,
con el pelo alborotado
y el dichoso rimel corrido
poniendolo todo perdido
de negro desvaído.
Esa es la imagen que le devuelve el espejo,
mientras intenta sin mucho éxito
resolver la incógnita que se agolpa en su interior,
si algún día sera capaz de reunir el valor
que le permita terminar con todo...
domingo, 7 de septiembre de 2014
SOBREVIVIENDO
Que
a la fuerza ahorcan
Y
esta soga,
Que
llevo atada al cuello,
Cada
vez se marca más en mi piel.
Que
mi piel frágil,
Como
el cristal
Se
está resquebrajando,
A
la par que mi corazón se desangra,
Entre
latido y latido
En
un intento vano de sobrevivir.
Que
si sobrevivo
No
es por amor al arte,
Sino
por pura tozudez,
Por
el mero y simple hecho
De
que aún tengo la firma convicción
De
que este mundo está al revés,
Pero
que con un par de manos
Aún
hay tiempo para ponerlo del derecho.
Y
que yo siempre guardo un último as,
En
la manga,
Por
si resulta ser demasiado tarde.
Simplemente
corre,
Vuela,
Deja
que tus pasos te guíen,
Nos
guíen,
Porque
mi cabeza ya ha perdido el norte;
Y
ya no sé dónde ir,
Si
no veo los surcos de tus pisadas,
En
la arena,
Marcándome
el camino,
En
estampida,
Hacia
un lugar donde poder construir,
Un mundo mejor.
Un mundo mejor.
viernes, 29 de agosto de 2014
INVIERNO
Y
que difícil resulta, algunas veces, encontrar la palabra adecuada en el momento
preciso para expresar lo que se quiere decir. Extremadamente complicado me
resulta plasmar lo que tengo que decir en este borrador sin que las lágrimas angelen
mis ojos y la cuestión es, ya sin más rodeos, que el invierno es una puta
mierda. No lo digo por el frío o por lo grises que son los días, es más cuestión
de que el invierno es tiempo para echar de menos; al menos en mi diccionario
invierno es sinónimo de soledad, de una soledad que hiela los huesos y te hace
tiritar por las noches sin que haya remedio alguno para poder evitarlo, ni cien
mantas son suficientes para aplacar ese sentimiento.
Que
si, que ya lo sé, que todo esto que digo y que probablemente nadie llegue a
leer puede parecer la absurdez más absurda dentro de lo absurdo, que hago una
montaña de un granito de arena, que me rallo demasiado y le doy mil vueltas a
todo, que esta es la última ñoñería de un corazón hipersensible o quizá la última
tontería que se me ocurre para aplacar la culpa de algo que ni siquiera seria
para sentirse culpable. No lo sé el caso es que en invierno echo de menos, os
echo de menos, las risas, las tonterías, incluso las discusiones...
Así
que, por favor, no me dejéis sola este invierno.
viernes, 9 de mayo de 2014
DEMASIADO PRONTO PARA EL VERANO
Hace
un par de días que unos tímidos rayitos de sol me despertaron antes, incluso,
de la hora supuestamente prudente a la que suena el despertador. Al levantar la
persiana me di cuenta de que el invierno llegaba a su fin dejando paso al verano,
que por muchas virtudes que tenga cuando llega demasiado pronto no es más que
un inconveniente. Puede que suene un poco raro, sobretodo viniendo de alguien
que vive enamorada del verano. Y no, no voy a negar que tenga unas ganas
infinitas de calor, sol, piscina, arena o playa… Pero el problema de este
verano que llega demasiado temprano, a mi gusto, es que le ha comido el terreno
a la primavera, esa que nos hace empezar a palpar, oler y ansiar la libertad.
La misma primavera que hace florecer a las plantas, la misma que tan pronto nos
trae lluvia como sol, y porque no la misma que según dicen algunos nos “altera
la sangre”, aunque yo creo que de esto último la pobre primavera no tiene la
culpa.
Y
aun se le podría añadir un inconveniente más a esto de la llegada prematura de
nuestro amigo el verano, al menos en mi caso, ya que el verano no está hecho
para tener ataduras, entendiéndose por ataduras una cantidad desproporcionada
de apuntes acumulados a la espalda, que nos impidan recibirlo como solo él se
merece.
Además
de todo esto la llegada del verano supone un contraste bastante fuerte entre el
exterior y el interior; porque en mi interior, al menos, se encuentra el
invierno llamándome a gritos para pedirme lo imposible, que no es otra cosa que
vuelva atrás en el tiempo, a esa fecha donde él y solo el tenia poder sobre el
mundo, para que remiende todos y cada uno de los rotos de mi camino, podríamos
llamarlos también errores pero me gustan demasiado las metáforas.
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