jueves, 27 de marzo de 2014

NADIE DIJO QUE ERA FÁCIL DARLO TODO POR UN CASI


Ese momento en el que te relajas, decides dejarte ir y abandonarte en medio de una marea de pensamientos. Ese momento en el que todo comienza a cobrar sentido, todo encaja, incluso casi crees poder escuchar el chasquido de las piezas al unirse. En ese preciso instante es cuando realmente se es consciente de la realidad, de que por mucho que te esfuerces por luchar contra algo, por negarlo y no asumirlo, no hay vuelta atrás. En ese momento es cuando una oleada de sentimientos te invade por dentro, una mezcla de miedo, vértigo, se te da la vuelta al estómago y el corazón deja de latir por un breve lapso de tiempo que se te hace eterno. Después vas abriendo los ojos poco a poco y cuando lo haces, ya sea con una sonrisa en los labios o la cara empapada en lágrimas, te das cuenta de cómo las cosas pueden cambiar de un momento a otro, sin apenas darnos cuenta y que la vida es caprichosa e impredecible, con sus altos, sus bajos y sus giros de ciento ochenta grados. Puesto que la vida es caprichosa, impredecible, maravillosa e incluso cruel en muchas ocasiones; valora lo que tienes, lucha por lo que quieres y aprende a asumir tus sentimientos y tus errores sin avergonzarte de ellos. Porque… como dice la canción “Nadie dijo que era fácil darlo todo por un casi”.


miércoles, 26 de marzo de 2014

NO HAY NADA MAS BONITO QUE EL SILENCIO


Eh espera, para un momento, escucha y dime que oyes; me gustaría oír que eso que escuchas es la tranquilidad del silencio, el piar de unos cuantos pájaros rindiéndole homenaje con sus cánticos a la primavera o quizá el soplar del viento alborotando esas primeras y diminutas briznas de hierba, pero eso sería  una utopía…
Vivimos en un mundo ruidoso, no sé si por naturaleza o por dejadez de los que en el vivimos, en un mundo tan ruidoso que incluso en una habitación insonorizada en medio de la nada llegaríamos a escuchar ruido, aunque solo fuera el ruido del desorden de pensamientos que tenemos  cada uno en nuestras cabezas, pensamientos que incluso pueden llegar a ser más ruidosos  que el propio mundo. Porqué si pensamos que el mundo no tiene ni idea de que es eso del silencio quizá sea porque nosotros tampoco tenemos ni puta idea de qué coño es eso del ruido, o más bien sepamos perfectamente que es porque lo llevamos dentro de nuestras cabezas pero en vez de pararnos un momento y solucionar nuestros propios ruidos, que no son más que preguntas a las que nadie se ha molestado en dar respuestas e ideas que nunca han sido escuchadas, nos empeñamos en hacer del mundo algo ruidoso para taparlos.

Y si puede que el silencio, entendido como ausencia de cualquier sonido, no exista pero tampoco es necesario que el vecino de enfrente oiga nuestra música solo porque nosotros tenemos miedo de lo que hay dentro de nuestra propia cabeza y no, no nos engañemos, no se trata de que nos guste más la música alta, si te gusta da igual el volumen en el que esté, o que eso del silencio no vaya contigo, nada de eso , se trata de un miedo incondicional a enfrentarnos a nuestra propia realidad. 

Asique baja el volumen de esos auriculares que llevas todo el día pegados a la oreja y que tienen la misma función que si llevaras un radiocasete en el hombro, porque cualquiera que pase por tu lado es capaz sin ningún esfuerzo de oír lo que escuchas, y resuelve las inquietudes que se encuentran alborotadas por tu cabeza para poder disfrutar del silencio del mundo, o del sonido del mundo sin ruido que lo tape, porque no hay nada más bonito que el silencio, o el sonido natural del mundo en su paso por cada una de las estaciones.


martes, 25 de marzo de 2014

EL DESTINO


Alguien me dijo una vez que si algo pasaba o dejaba de pasar era porque el destino así lo quería y no había que llevarle la contraria, lo cual a mí me dejo un poco pensativa teniendo en cuenta que la persona de la que venían esas palabras no es de esas personas que se rinden con facilidad, al menos a mi parecer.

He de decir que aquello de darle vueltas a eso del “destino” no me sirvió de mucho porque aun hoy día sigo sin tener muy claro el concepto ya que cada vez se me ocurre un razonamiento diferente entorno a eso que todos llamamos destino pero que sinceramente podíamos haber nombrado de cualquier otra manera. Unas veces me da por pensar que quizá si haya una senda prestablecida que nos guste o no tenemos que seguir, entiéndase senda como “destino”, inconscientemente y que aunque en ocasiones nos pese en esta senda por muchos atajos o cruces que cojas para intentar salir de ella todo será un intento vano ya que la senda como destino que es, al fin al cabo, está escrita entre las nubes y las estrellas con tinta invisible (y porque no decirlo, también imborrable). Por otro lado, en contraposición,  también existe una visión un poquitín más optimista  sobre esto del destino, supongo que quizá dependa del estado de ánimo,  y no es otra que la idea de que el destino no esta escrito, que nada ni nadie marca nuestra dirección, que somos nosotros mismos con nuestras decisiones los que nos marcamos nuestra propia senda, y claro está que tenemos que aceptar las consecuencias de nuestras decisiones hasta el final porque al fin y al cabo son nuestras y en el momento de tomarlas nos parecieron las más acertadas, de nada nos sirve mirar hacia atrás porque lo hecho hecho esta y escrito queda, pero lo que si podemos hacer es intentar que nuestra decisión sea mejor en el próximo cruce; y así aprendiendo tanto de aciertos como de errores vamos marcando nuestra propia senda, escribiendo nuestro destino.


Para ser sinceros no tengo ni idea a cerca de lo que es o no el destino, si está o no está escrito, pero quiero pensar que siempre se puede hacer algo para que la senda de la vida o el destino, como se prefiera llamar, sea un poco mejor o por lo menos que se pueda parecer, aunque sea ligeramente, a como nos gustaría que fuera.



DONDE MENOS TE LO ESPERES BRILLA UNA ESTRELLA



Probablemente esto sea solo una manera más de perder el tiempo, algo que ya sea por costumbre o por hobby hago más de lo que debería, una manera más de volcar mi pensamiento, creatividad y por supuesto mis sueños y sentimientos en unas cuantas letras que tenían el claro deseo de convertirse en poema y acabaron recopiladas en una amalgama de palabras que, si son algo, no son más que un burdo intento de ello.
Y en medio de tanto desorden lingüístico en ocasiones, en muy contadas ocasiones, se atisba algo parecido a eso que algunos conocemos como poesía. Y no sé si será porque la pequeña musa de un auténtico poeta en su vuelo hacia la libertad tuvo la amabilidad de rozarme el hombro con uno de los pliegues de su vestido de seda  para poder demostrar al mundo que hasta en el caos más absoluto brilla una pequeña estrella.