Ese
momento en el que te relajas, decides dejarte ir y abandonarte en medio de una
marea de pensamientos. Ese momento en el que todo comienza a cobrar sentido,
todo encaja, incluso casi crees poder escuchar el chasquido de las piezas al
unirse. En ese preciso instante es cuando realmente se es consciente de la
realidad, de que por mucho que te esfuerces por luchar contra algo, por negarlo
y no asumirlo, no hay vuelta atrás. En ese momento es cuando una oleada de
sentimientos te invade por dentro, una mezcla de miedo, vértigo, se te da la
vuelta al estómago y el corazón deja de latir por un breve lapso de tiempo que
se te hace eterno. Después vas abriendo los ojos poco a poco y cuando lo haces,
ya sea con una sonrisa en los labios o la cara empapada en lágrimas, te das
cuenta de cómo las cosas pueden cambiar de un momento a otro, sin apenas darnos
cuenta y que la vida es caprichosa e impredecible, con sus altos, sus bajos y
sus giros de ciento ochenta grados. Puesto que la vida es caprichosa,
impredecible, maravillosa e incluso cruel en muchas ocasiones; valora lo que
tienes, lucha por lo que quieres y aprende a asumir tus sentimientos y tus
errores sin avergonzarte de ellos. Porque… como dice la canción “Nadie dijo que era fácil darlo todo
por un casi”.
jueves, 27 de marzo de 2014
miércoles, 26 de marzo de 2014
NO HAY NADA MAS BONITO QUE EL SILENCIO
Eh
espera, para un momento, escucha y dime que oyes; me gustaría oír que eso que
escuchas es la tranquilidad del silencio, el piar de unos cuantos pájaros rindiéndole
homenaje con sus cánticos a la primavera o quizá el soplar del viento
alborotando esas primeras y diminutas briznas de hierba, pero eso sería una utopía…
Vivimos
en un mundo ruidoso, no sé si por naturaleza o por dejadez de los que en el
vivimos, en un mundo tan ruidoso que incluso en una habitación insonorizada en
medio de la nada llegaríamos a escuchar ruido, aunque solo fuera el ruido del
desorden de pensamientos que tenemos
cada uno en nuestras cabezas, pensamientos que incluso pueden llegar a
ser más ruidosos que el propio mundo. Porqué
si pensamos que el mundo no tiene ni idea de que es eso del silencio quizá sea
porque nosotros tampoco tenemos ni puta idea de qué coño es eso del ruido, o más
bien sepamos perfectamente que es porque lo llevamos dentro de nuestras cabezas
pero en vez de pararnos un momento y solucionar nuestros propios ruidos, que no
son más que preguntas a las que nadie se ha molestado en dar respuestas e ideas
que nunca han sido escuchadas, nos empeñamos en hacer del mundo algo ruidoso
para taparlos.
Y
si puede que el silencio, entendido como ausencia de cualquier sonido, no
exista pero tampoco es necesario que el vecino de enfrente oiga nuestra música solo
porque nosotros tenemos miedo de lo que hay dentro de nuestra propia cabeza y
no, no nos engañemos, no se trata de que nos guste más la música alta, si te
gusta da igual el volumen en el que esté, o que eso del silencio no vaya
contigo, nada de eso , se trata de un miedo incondicional a enfrentarnos a
nuestra propia realidad.
Asique baja el volumen de esos auriculares que llevas todo el día pegados a la oreja y que tienen la misma función que si llevaras un radiocasete en el hombro, porque cualquiera que pase por tu lado es capaz sin ningún esfuerzo de oír lo que escuchas, y resuelve las inquietudes que se encuentran alborotadas por tu cabeza para poder disfrutar del silencio del mundo, o del sonido del mundo sin ruido que lo tape, porque no hay nada más bonito que el silencio, o el sonido natural del mundo en su paso por cada una de las estaciones.
Asique baja el volumen de esos auriculares que llevas todo el día pegados a la oreja y que tienen la misma función que si llevaras un radiocasete en el hombro, porque cualquiera que pase por tu lado es capaz sin ningún esfuerzo de oír lo que escuchas, y resuelve las inquietudes que se encuentran alborotadas por tu cabeza para poder disfrutar del silencio del mundo, o del sonido del mundo sin ruido que lo tape, porque no hay nada más bonito que el silencio, o el sonido natural del mundo en su paso por cada una de las estaciones.
martes, 25 de marzo de 2014
EL DESTINO
Alguien me dijo
una vez que si algo pasaba o dejaba de pasar era porque el destino así lo
quería y no había que llevarle la contraria, lo cual a mí me dejo un poco
pensativa teniendo en cuenta que la persona de la que venían esas palabras no
es de esas personas que se rinden con facilidad, al menos a mi parecer.
He de decir que
aquello de darle vueltas a eso del “destino” no me sirvió de mucho porque aun
hoy día sigo sin tener muy claro el concepto ya que cada vez se me ocurre un
razonamiento diferente entorno a eso que todos llamamos destino pero que
sinceramente podíamos haber nombrado de cualquier otra manera. Unas veces me da
por pensar que quizá si haya una senda prestablecida que nos guste o no tenemos
que seguir, entiéndase senda como “destino”, inconscientemente y que aunque en
ocasiones nos pese en esta senda por muchos atajos o cruces que cojas para
intentar salir de ella todo será un intento vano ya que la senda como destino
que es, al fin al cabo, está escrita entre las nubes y las estrellas con tinta
invisible (y porque no decirlo, también imborrable). Por otro lado, en contraposición, también existe una visión un poquitín más
optimista sobre esto del destino,
supongo que quizá dependa del estado de ánimo,
y no es otra que la idea de que el destino no esta escrito, que nada ni nadie
marca nuestra dirección, que somos nosotros mismos con nuestras decisiones los
que nos marcamos nuestra propia senda, y claro está que tenemos que aceptar las
consecuencias de nuestras decisiones hasta el final porque al fin y al cabo son
nuestras y en el momento de tomarlas nos parecieron las más acertadas, de nada
nos sirve mirar hacia atrás porque lo hecho hecho esta y escrito queda, pero lo
que si podemos hacer es intentar que nuestra decisión sea mejor en el próximo
cruce; y así aprendiendo tanto de aciertos como de errores vamos marcando
nuestra propia senda, escribiendo nuestro destino.
Para ser
sinceros no tengo ni idea a cerca de lo que es o no el destino, si está o no está
escrito, pero quiero pensar que siempre se puede hacer algo para que la senda
de la vida o el destino, como se prefiera llamar, sea un poco mejor o por lo
menos que se pueda parecer, aunque sea ligeramente, a como nos gustaría que
fuera.
DONDE MENOS TE LO ESPERES BRILLA UNA ESTRELLA
Probablemente
esto sea solo una manera más de perder el tiempo, algo que ya sea por costumbre
o por hobby hago más de lo que debería, una manera más de volcar mi
pensamiento, creatividad y por supuesto mis sueños y sentimientos en unas
cuantas letras que tenían el claro deseo de convertirse en poema y acabaron
recopiladas en una amalgama de palabras que, si son algo, no son más que un
burdo intento de ello.
Y en medio de
tanto desorden lingüístico en ocasiones, en muy contadas ocasiones, se atisba
algo parecido a eso que algunos conocemos como poesía. Y no sé si será porque
la pequeña musa de un auténtico poeta en su vuelo hacia la libertad tuvo la amabilidad
de rozarme el hombro con uno de los pliegues de su vestido de seda para poder demostrar al mundo que hasta en el caos más absoluto brilla una
pequeña estrella.
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