Y
que difícil resulta, algunas veces, encontrar la palabra adecuada en el momento
preciso para expresar lo que se quiere decir. Extremadamente complicado me
resulta plasmar lo que tengo que decir en este borrador sin que las lágrimas angelen
mis ojos y la cuestión es, ya sin más rodeos, que el invierno es una puta
mierda. No lo digo por el frío o por lo grises que son los días, es más cuestión
de que el invierno es tiempo para echar de menos; al menos en mi diccionario
invierno es sinónimo de soledad, de una soledad que hiela los huesos y te hace
tiritar por las noches sin que haya remedio alguno para poder evitarlo, ni cien
mantas son suficientes para aplacar ese sentimiento.
Que
si, que ya lo sé, que todo esto que digo y que probablemente nadie llegue a
leer puede parecer la absurdez más absurda dentro de lo absurdo, que hago una
montaña de un granito de arena, que me rallo demasiado y le doy mil vueltas a
todo, que esta es la última ñoñería de un corazón hipersensible o quizá la última
tontería que se me ocurre para aplacar la culpa de algo que ni siquiera seria
para sentirse culpable. No lo sé el caso es que en invierno echo de menos, os
echo de menos, las risas, las tonterías, incluso las discusiones...
Así
que, por favor, no me dejéis sola este invierno.
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