Hoy
en día quien más y quien menos se ahoga en un vaso de agua.
Y
el problema no es ese, el verdadero problema es que en ocasiones no es ese vaso
de agua el que hace que te ahogues, sino la diminuta gotita que hace que el
vaso se desborde y se nos venga el mundo encima.
Y por eso yo digo que no necesitamos un vaso
de agua para ahogarnos porque nos ahogamos más fácilmente con una sola y
diminuta gota de agua.

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